jueves 13 de agosto de 2009

El sonido de los colores, los colores de los números - Matemática, ajedrez, música y sinestesia

La sinestesia es una anomalía neurológica, mediante la cual se percibe la mezcla de impresiones de sentidos diferentes. Un sinestético puede, por ejemplo, oír colores, ver sonidos, y percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto con una textura determinada. Estas experiencias no son metafóricas o meras asociaciones sino percepciones. Una de las manifestaciones habituales de la sinestesia es la visualización de una imagen/color para cada número, cada día de la semana, o cada tonalidad musical.
Es posible que el fenómeno ocurra en una de cada 23 personas.
Algunos sinestésicos son extraordinarios y poseen una profunda sensibilidad musical, pues pueden distinguir e identificar sonidos que, a nivel consciente, no son fácilmente percibidos por otros humanos "normales" lo cual muchas personas suelen relacionar con el 'oído absoluto'.
La creatividad es otra característica de estas personas.
Se cree que la sinestesia está relacionda con el exceso de conexiones entre diferentes regiones cerebrales que tenemos en la infancia, muchas de las cuales desaparecen mientras crecemos, manifestadas com un diálogo entre regiones especializadas en funciones distintas; las personas que por alguna razón mantienen estás conexiones serían sinestetas. Esto significaría que en la primera infancia, en los inicios de nuetra percepción del mundo, posiblemente ligado al yo fusionado con los objetos exteriores, al sentimiento oceánico, todos percibíamos las cosas con sinestesia.

"El recorrido del caballo" o "peregrinación del caballo" es un antiguo juego o desafío en el cual, sobre un tablero-mosaico de ajedrez, partiendo de una de sus casillas con el trebejo de un caballo, se deben recorrer las 63 restantes sin pasar dos veces por una misma (haciendo exclusivo uso, claro está, de la forma en que pueden moverse dichas piezas, es decir, dos escaques para un lado, y luego uno hacia alguno de los laterales, o viceversa) . Se denomina peregrinación del caballo cerrada o completa a aquella que terminara en la misma casilla de inicio.

Las matemáticas son música, y viceversa.
La palabra "música" procede de las Musas o de muta, que significa "boca del oráculo". La palabra matemática proviene del mathanein, que significa "saber", o de matrix, que quiere decir "útero o madre de toda la creación".

Existe cierta leyenda (díficilmente sea cierta, pero aún así interesante) la cual afirma que en el siglo XVIII, concretamente al año 1748, tres genios de aquella época se citaron en casa del hijo de uno de ellos a tomar té con pastas. El anfitrión era 
Kappellmeister, es decir, maestro de capilla, y lo conocían por el nombre de Johann Sebastián Bach. Los agasajados eran el ajedrecista y compositor Monsieur Philidor, jovencísimo en aquella época (22 años en el momento en que transcurre éste relato) y padre del ajedrez moderno al que impuso nuevas normas como la captura al paso, el enroque, el cuadro blanco siempre a la derecha, normas que hasta entonces no existían y han perdurado hasta nuestros días. El segundo invitado fue el gran matemático suizo Leonhard Euler, hombre muy prolífico que introdujo gran parte de la moderna terminología y notación matemática que hoy día utilizamos.
El ajedrecista Philidor, tomó la palabra para explicar su nueva "peregrinación del caballo" cerrada, y le regaló la formula por él inventada a Bach. Éste le prometió una sorpresa a cambio de su ofrenda.
Al día siguiente se reunieron de nuevo, Bach se sentó a las teclas e interpretó una pieza que dejó sin habla a los oyentes. 
Concluida la interpretación, Philidor y Euler se incorporaron de sus asiento como pudieron, y deshaciéndose en parabienes con el Maestro pasaron a observar la partitura.
 Bach había numerado el tablero de ajedrez que le había
 entregado Philidor la noche anterior y, convirtiendo los números del matemático en octavas y acordes, creó la pieza musical que acababan de tener el honor de escuchar. Patidifusos, ambos matemáticos no daban crédito a lo que veían y lo que ello representaba.

El universo es como un enorme juego matemático que se juega a escala descomunal. La música es una de las formas más puras de las matemáticas. Toda formula matemática puede convertirse en música.

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